La Revolución Socialista del Partido Demócrata.

Brad Lander, Claire Valdez, Bernie Sanders, Zohran Mamdani, Darializa Chevalier. Por WSJ.
En el sistema electoral estadounidense, los candidatos de los dos principales partidos deben superar primero lo que se conoce como las elecciones primarias, como las PASO en Argentina. Estas primarias, que se celebran en todos los estados, son el proceso mediante el cual los votantes, ya sean afiliados al partido o independientes -dependiendo de las reglas de cada estado- eligen quién será el candidato que representará a su partido en las elecciones presidenciales de noviembre.
Habitualmente, este sistema de primarias no suele generar grandes controversias. Sin embargo, en lo que va de 2026, varias de estas elecciones internas dejaron resultados que provocaron fuertes debates dentro del Partido Demócrata. A medida que avanzan las primarias, el partido parece estar atravesando un importante proceso de transformación interna, impulsado por el crecimiento de su ala más progresista, un cambio que genera cierta incomodidad y resistencia dentro de la dirigencia tradicional.
Este descontento tiene sus raíces principalmente en como la cúpula demócrata, representada principalmente por los moderados del partido, están ejerciendo su oposición a la administración Trump y a las acciones militares de Israel en Gaza, algo que muchos jóvenes dentro de la organización consideran como acciones muy poco confrontativas y nada efectivas.
Efecto Mamdani
Desde su controvertida elección como alcalde de Nueva York frente al histórico dirigente demócrata Andrew Cuomo, Zohran Mamdani vio crecer exponencialmente su popularidad dentro del Partido Demócrata. Con un mensaje centrado en el costo de vida y un estilo de comunicación mucho más directo y carismático, Mamdani logró movilizar a una parte del electorado demócrata, especialmente a jóvenes y votantes progresistas que hasta entonces habían tenido poco interés en las disputas internas del partido.
Como resultado de esto y con el apoyo de estos sectores jóvenes, se dio el surgimiento de una nueva generación de candidatos progresistas con un discurso muy similar al de Mamdani, centrado en el costo de vida, el acceso a la vivienda, la salud pública y una postura más confrontativa frente Trump.
Muchos de estos candidatos, que se presentan en las primarias con el apoyo del Democratic Socialists of America (DSA), no solo compiten en distritos de Nueva York, donde Mamdani se comprometió a respaldar públicamente a varios de ellos, sino también en distintos puntos del país, con el apoyo de figuras progresistas de alcance nacional, como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, que buscan ampliar la influencia de este sector dentro del Partido Demócrata.
Éxito en las Urnas
En lo que va de las primarias, ya comenzó a verse que este fenómeno progresista no se limita únicamente a Nueva York, donde Mamdani tuvo un papel muy activo respaldando candidatos, sino que también empezó a extenderse a distintos puntos de Estados Unidos.

Resultado en el distrito 13. NBC news.
En Nueva York, por ejemplo, la progresista Darializa Chevalier, considerada por algunos incluso más a la izquierda que el propio Mamdani, logró derrotar en las primarias al congresista Adriano Espaillat, un dirigente moderado que buscaba la reelección.
Espaillat había respaldado a Andrew Cuomo en las primarias para la alcaldía de Nueva York, apoyó el envío de ayuda militar a Israel y, además, contaba con el respaldo político y financiero de AIPAC. Esa combinación terminó alejándolo de buena parte del electorado progresista, que terminó inclinándose por Chevalier.
Un protagonista inesperado de estas primarias terminó siendo AIPAC, uno de los principales grupos de presión proisraelíes de Estados Unidos, que busca influenciar politicos y candidatos para avanzar una agenda, como ya lo mencione, más pro israel.
A raíz de la guerra en Gaza y del creciente rechazo que generan las acciones del gobierno israelí, el respaldo de esta organización pasó a ser más un problema que una ventaja, especialmente para los incumbentes moderados. Un ejemplo de esto se vio en la victoria de Brad Lander, integrante de la comunidad judía y crítico de la ofensiva israelí en Gaza, quien también logró imponerse con un discurso claramente diferenciado del congresista Goldman quien era apoyado por AIPAC.

Resultado del distrito 10. NBC news.
Pero este fenómeno no quedó limitado al área de Nueva York. En varios estados del país, otros congresistas moderados que habían respaldado el apoyo militar de Estados Unidos a Israel también fueron derrotados en las primarias por candidatos progresistas. Como ocurrió en colorado con la congresista Diana DeGette.

Resultados del distrito 1 de Colorado. NBC news.
Estos efectos en las primarias no se limitaron a la Cámara de Representantes, sino que también alcanzaron al Senado. Un ejemplo fue la victoria de Abdul El-Sayed sobre Haley Stevens en Michigan, una candidata que había expresado públicamente su apoyo a Israel, llegando a decir que veía a Israel en sus sueños y que recibió un fuerte respaldo financiero de grupos proisraelíes, con una inversión cercana a los 70 millones de dólares para impulsar su campaña.

Resultados de Michigan. NBC news.
Pero Israel y Trump no son los únicos motivos detrás del crecimiento de este movimiento dentro del Partido Demócrata. Volviendo a las raíces de la victoria de Mamdani, el costo de vida continúa siendo una de las principales preocupaciones de los estadounidenses, algo que se está reflejando en distintas elecciones locales a lo largo del país.
En la carrera por la alcaldía de Los Ángeles, por ejemplo, el costo de vida y la crisis habitacional se convirtieron en algunos de los principales temas de debate. La actual alcaldesa Karen Bass, cuestionada por algunos sectores por su gestión frente a estas problemáticas, enfrenta una fuerte competencia desde la izquierda con la candidata progresista Nithya Raman, quien plantea un mensaje similar al de Mamdani.

Resultado de la primaria a alcalde de Los Ángeles. NBC news.
El avance de estos candidatos muestra que el Partido Demócrata atraviesa una etapa de redefinición interna. La falta de liderazgo, el descontento contra Trump, las divisiones sobre Israel y la preocupación por el costo de vida, abrieron este espacio para que una nueva generación de dirigentes gane protagonismo.
Aunque no sabemos bien si este movimiento logrará transformar de forma definitiva al partido, las primarias de este año dejaron una señal: una parte importante de la base demócrata busca un cambio en la forma en que el partido confronta los problemas que más afectan a sus votantes.
Si este avance se mantiene, es probable que sus efectos no queden solamente dentro de la política doméstica de Estados Unidos. Las posiciones de estos nuevos dirigentes sobre Israel, el rol del Estado y la economía también pueden terminar modificando la forma en que el Partido Demócrata encara su política exterior. Todavía es difícil saber qué forma tendrá ese cambio y, sobre todo, cuánto podría afectar a países como Argentina. Pero lo que sí parece claro es que el crecimiento de este movimiento ya está empezando a cambiar las discusiones dentro del partido.
